Las
actividades que realizamos en este primer módulo me han llevado a analizar y
comprender mi praxis docente como un
proceso de formación constante, sin embargo, lo más enriquecedor han
sido las aportaciones de mis compañeros. En este tenor la siguiente narración da cuenta de las
reflexiones obtenidas a partir de las actividades realizadas en esta unidad.
Si bien el
ideal es trabajar de forma transversal es importante planear,
para no perder de vista los propósitos de la asignatura y la
distribución del tiempo (para esta clase consideré 90 minutos). Generalmente
cuando llego al salón de clase trato de saludarlos, preguntarles cómo les fue
el resto de la semana, sin embargo a
veces se me pasa por resolver algunas otras cuestiones que surgen en ese
momento; inicié preguntándoles si tienen pareja sentimental, cómo conciben esa
relación (noviazgo, free, amigos,
etc.), qué valores se manejan, si
conocen a su pareja (10 min). Para ello
pedí a algún alumno que anotara el tema del día “El conocimiento” y las ideas
principales generadas en la siguiente lluvia de ideas. Narré brevemente un caso
de violencia en el noviazgo y cuestione ¿por qué se da este fenómeno?, ¿cómo
puedo prevenirlo?, les solicité que en equipos de cinco enlistaran 5 posibles
soluciones a esta problemática y que expresaran por escrito lo que entendían
por conocer
(25 min). De esta forma di paso a
organizar el conocimiento como tal, a través
de un diagrama y con las aportaciones de los alumnos determinamos las
características del conocimiento (20 min). En el mismo equipo que se
encontraban elaboraron un mapa cognitivo donde articularon la violencia en el
noviazgo con el pensamiento (identificar qué es, qué sucedió, cómo es) (25
min). A manera de conclusión redactaron
en su cuaderno la importancia de conocer en la vida diaria y de qué forma nos
permite dar soluciones a un problema (10 min).
Como tarea les pedí realizaran un collage sobre el proceso del
conocimiento y dar continuidad con el tema la siguiente clase.
Estoy consciente de que aún me falta
mejorar algunas actitudes como elogiar el trabajo de cada uno de mis alumnos
por mínimo que este sea, como medio de motivación, mantener un semblante
entusiasta sin importar mis emociones personales y evitar hacer públicos sus
errores, realizar la planificación en colaboración con mis compañeros, entre
algunas otras que surgirán en otros momentos de reflexión. Considero que el
trato que le damos a nuestros alumnos debe partir de la afectividad y empatía,
puesto que somos el puente entre el contenido y su formación integral, para
dejar huella en su desarrollo psicosocial.
Cuando
cursaba el bachillerato me di cuenta que es una etapa decisiva para concientizarnos de nuestra función social y
que por ende de nosotros dependía poner un granito de arena para mejorar
nuestra vida y nuestra sociedad. Por ello, decidí estudiar la licenciatura en
Ciencia Política, aunque desde pequeña
soñaba con ser profesora, pues de inicio se nos comprometía a analizar la
historia y los problemas políticos de nuestro país para poder buscar
soluciones. Durante la licenciatura algunos maestros, a pesar de ser parte de
la política nacional desde el aspecto científico, no dejaban de lado su
compromiso ético.
De tal
forma que elegí especializarme en historiografía y pensamiento político (pues
puedes elegir entre procesos electorales, gestión pública, análisis político,
etc.), para que cuando egresara pudiera tener los elementos teóricos para
compartir con aquéllas personas que son sensibles y que es el momento idóneo
para motivarlos a buscar estabilidad personal: los alumnos de media superior.
Mi
aventura de ser docente la inicie en agosto del 2008 cuando se vivía en
incertidumbre porque no sabíamos cómo serían los nuevos planes y programas, y
si no mal recuerdo el Estado de México fue el primer estado en aplicar la
reforma, porque a nivel nacional sólo nos encontrábamos conociendo sus bases y
metodología. Mis expectativas (y en
general las de mis compañeros de la institución y de la zona escolar) fueron
superadas, pues no sólo se reformaron planes y programas sino también la forma
de evaluar y planear, más aún me di cuenta que la forma de vida, de pensar, sus
gustos, su forma de escribir, etc., de esa nueva generación era muy diferente a
la mía y había que repensar mis estrategias en el aula.
Desde
entonces no olvido que cada generación vive una coyuntura social e ideológica
diferente y es el marco preciso para que descubran sus habilidades,
conocimientos, cómo ejercer sus obligaciones y sus derechos, cuyo fin último es
que construyan su propia identidad y bienestar. En este tenor, señalo que ser
docente es ir más allá de imponer el saber, debemos ayudar al otro a
desarrollar hábitos y que aprenda a analizar para que seleccione y decida.
En mi
corta experiencia de ser docente, pero significativa, puedo decir que he
logrado que mis alumnos, sobre todo en tercer grado, tengan el interés por leer
un periódico, analizar un noticiero y que comuniquen su inquietud con el resto
del grupo, que revaloren sus posible opción de licenciatura y/o ingeniería que
en algún momento ya habían decidido y posteriormente me compartan su inquietud
y deseo por saber cómo será su inicio en nivel superior. Algunos puntos débiles
que debo trabajar sería dedicar más tiempo para compartir estrategias con mis
compañeros y lograr aplicar el trabajo colaborativo eficazmente.
Como
profesores tenemos diversas preocupaciones como los programas de estudio pues
son extensos y con complicaciones los ajustamos a los tiempos establecidos, el
poco apoyo que recibimos de los padres de familia, las adicciones, embarazos,
violencia, indisciplina y apatía de los alumnos, aunado a lo anterior nos hemos percatado que
tampoco han definido un proyecto de vida por lo que no saben qué quieren y
hacia dónde van. Así mismo la falta de espacios adecuados y equipados no
permite desarrollar al cien por ciento las actividades programadas.
Algunas propuestas para resolver
dichas problemáticas son tener
la capacidad de ver y atender deficiencias y necesidades que se da en el aula,
no evitarlas o justificarlas, por el contrario debemos compartirlas con
nuestros compañeros, ya que muchas de ellas se pueden atender con trabajo
colaborativo. Sobre todo no debemos olvidar predicar con el ejemplo, que el
alumno vea en su profesor el compromiso, respeto y amor por la materia que
desarrolla en el aula; así como el saber escucharlos y crear una situación de
confianza nos permite ayudarle en la resolución de problemas, hay veces que
solo necesitan alguien a quien le puedan confiar sus problemas, además de
plantear estrategias que faciliten el aprendizaje.
Subrayo lo trascendental de que como
docentes no dejemos de lado la parte humanista puesto que interactuamos con personas y que de nosotros
depende transmitirles curiosidad por indagar temas y experiencias nuevas.
Nuestra labor nos exige un doble esfuerzo ante esta sociedad que carece de
valores y qué mejor que nuestro trato
les genere confianza y respeto. Otro
elemento que nos ayuda a romper la monotonía de las clases es hacer uso de
diversos espacios de nuestra institución, claro siempre justificándolo en
nuestra planeación.
Es triste observar cómo la sociedad ha devaluado nuestra labor
docente, sin embargo está en nuestras manos comprometernos con nosotros mismos
y con los alumnos, volver funcional y vivible su aprendizaje; sobre todo nos
corresponde ser congruentes en nuestro actuar con nuestra forma de pensar, pues
como acertadamente lo manifiestas es una vocación que ya es adherible a nosotros aún fuera del
aula.
Sin
duda alguna la docencia es una profesión ardua y eso implica esforzarnos al
triple, entre las diversas preocupaciones que he detectado serían conocer los
programas de estudio de las materias que los alumnos cursan para relacionarlas
con mi materia; esto conlleva a saber
planear haciendo uso de proyectos, unidades didácticas etc., en colegiado,
francamente es todo un reto que implica tiempo, responsabilidad y colaboración.
Así mismo, aún falta por utilizar las tecnologías como un recurso que permite
informar pero sobre todo nos ayuda a comunicarnos (y es esta área la que casi
no explotamos). Otro aspecto de suma importancia es la indisciplina, que ha
llevado en algunos casos a que los alumnos sientan que el maestro es el que
debe obedecer a sus “inquietudes y/o deseos”, situación que si no es bien
manejada nos hacemos acreedores a
demandas por parte de padres de familia (recientemente la institución donde
laboro se enfrentó a una situación de este tipo). En este sentido cabe
mencionar que también es común darnos cuenta que los jóvenes tienen problemas
de drogadicción alcoholismo, aumenta el número de chicas embarazadas y/o
golpeadas por sus parejas, etc.
Afortunadamente
han sido sustanciosas las satisfacciones que he vivido, pues me impulsan a ser
mejor, he aprendido a escuchar a mis alumnos y eso me ha llevado a ser parte de
su proyecto escolar, a través de las materias que imparto pues me comparten sus
dudas o deseos y eso les cambia el panorama de lo que ellos creían, a nivel medio superior. Ha cambiado mi
actitud pues en lo posible trato de ser congruente con mi forma de pensar y
actuar pues es muy cierto que los alumnos nos visualizan y conocen a la
perfección, desde como vestimos hasta cómo hablamos y qué hacemos, volviéndonos
modelos a seguir. Además me ha quedado claro
que debemos motivarlos a lograr que sean felices, independientemente de
la decisión que tomen respecto a su vida, pues la realidad de cada uno es muy
diversa. Desde el ciclo pasado nuestro director tuvo a bien trabajar con
nosotros, apoyados siempre por los orientadores, para que lleváramos un
seguimiento del total de alumnos que ingresaron en el semestre correspondiente
para que fuera el mismo número que lo concluyeron; ese seguimiento implicó
personalizar la atención, sobre todo con los alumnos que presentaban bajo
rendimiento, y llevó a implementar las tutorías.
Mis
preocupaciones me han llevado a buscar
diversas fuentes de información, desde pedagogía hasta un poco de desarrollo
humano, a intercambiar estrategias con mis compañeros, a interactuar con los
padres de familia (en los pequeños espacios que orientación nos facilita) y a
apoyar a orientación con algunas dinámicas de grupo; no obstante aún estoy en
el inicio de ese largo proceso de auto aprendizaje. El ser parte de la docencia
me ha permitido a descubrir que es necesario renovarnos, avanzar al ritmo de
nuestra sociedad para fortalecernos,
motivar y acompañar a aquel alumno que comparte su tiempo con nosotros.
Ser
maestro es una labor compleja, donde imaginarlo y describirlo es fácil, pero
practicarlo ya no tanto, pues implica tener claro cómo y para qué hacerlo (identidad profesional), sin embargo las
respuestas a esas preguntas las vamos construyendo a lo largo de nuestra
práctica, al relacionarnos recíprocamente con nuestros alumnos. Más aún lograr
que el aprendizaje obtenido sea eficaz requiere mejorar, reforzar y reorientar
nuestras estrategias las veces que sean necesarias.
Retomo
la definición de Miguel de Unamuno, que ser maestro es dedicar la propia vida a
pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir, en este sentido mi primer
acercamiento a esta afirmación sería ayudar a mis alumnos para que confíen en
su capacidad para identificar y expresar sus emociones, intereses y habilidades
para que se desarrollen como personas conscientes de su función social.
Otro
aspecto importante, y que generalmente damos por hecho, es el ser comunicadores
para lo cual considero que primero, debemos aprender a observar, segundo,
permitirnos escuchar a nuestros alumnos para que se sientan seguros de expresar
ideas y propuestas; si logramos realizarlo obtendremos diálogos que nos
permitirán retroalimentarnos constantemente. En este sentido va otra
preocupación que nos es común, la disciplina, y sin duda para mantenerla en
nuestro salón debemos abrirnos al diálogo para dejar claro qué es lo importante (para ese grupo y para esa
clase en especial, por ejemplo las
reglas), ser respetuosos y no regañar a través de gritos (acciones que
honestamente a veces se nos olvida).
En
suma reconstruir mi praxis docente para beneficiar a cada uno de mis alumnos es
un reto, que implica transformación constante a lo largo de la vida, pues debo
fortalecer mis áreas de debilidades así como mis cualidades personales y
profesionales, es decir, los cambios actuales nos llevan a desarrollar
destrezas, habilidades y actitudes tanto en el docente como en los alumnos.
